miércoles 2 de julio de 2008

Por qué emigran los cubanos


Por Celso Sarduy Agüero
Director de Liberpress

LiberPress- Buenos Aires, 3 de Julio de 2008- En la última de sus peroratas escritas, el ex dictador en funciones Fidel Castro acusa de "falta despreciable de ética" a todos los cubanos que hemos abandonado el manicomio en que él y especialmente él, ha convertido a nuestra hermosa Isla. En su diatriba se lamentó del "robo descarado de cerebros y de brazos productivos", añadiendo, que el régimen "está en el deber de combatir firmemente".

Es evidente que en el modo de pensar retorcido y enfermizo del tirano jubilado no existe un ápice de sentido común y muchísimo menos de arrepentimiento. Antes de ir a rendir cuentas ante el Altísimo debería saber que si quiere contar con el aporte económico de la mayor cantidad posible de cubanos lo primero que hay que hacer es crear un ambiente de libertades básicas. Debería comenzar por respetar las libertades enunciadas en todos los tratados internacionales en materia de Derechos Humanos firmados más nunca respetados por el régimen que él ha encabezado desde hace casi medio siglo y sigue controlando desde su poltrona hospitalaria.

Lo primero que debía preguntarse el decano de los dictadores es cuáles son los motivos que han impulsado a tres generaciones de cubanos a abandonar la tierra que los vio nacer, sus seres queridos, sus amistades, en fin esa conjunción de naturaleza, entorno y subjetividades que nos acompaña y marca para siempre.

Si Fidel Castro tuviera un ápice de bonhomía en su naturaleza debería preguntarse por qué extraña razón desde que él tomó el poder en 1959 Cuba dejó de ser el país receptor de inmigrantes que era para convertirse en un lugar del cual han partido más de dos millones de emigrantes por las vías más disímiles.

Más de un millón de españoles se radicaron en Cuba en el período republicano (1902-1958). Al promediar 1958 había quince mil solicitudes de radicación de italianos en la embajada cubana en Roma según C. A. Montaner. También llegó a conformarse una colectividad judía de alrededor de 30.000 personas que abandonaron el país casi en su totalidad al radicalizarse el sistema. Otro tanto sucedió con la colectividad china, muy floreciente hasta los años cincuenta; hoy en vías de extinción (en 2003 quedaban 143 nativos).

La contraparte de ese enriquecimiento poblacional indicador infalible de la prosperidad de la Isla son los millones de cubanos que han huido del paraíso castrista en aviones, barcos, balsas de todo tipo, asilándose en embajadas o protagonizando angustiosas deserciones de delegaciones de todo tipo en el extranjero e incluso muriendo congelados en el tren de aterrizaje de los aviones.

El problema de la emigración cubana es complejo y dramático. Por un lado implica por lo menos a un 20 % de la población que reside allende nuestras fronteras con el consiguiente desgarramiento de sus familiares que permanecen en la Isla. Se estima que hay más de tres millones de solicitudes de visas para viajar a Estados Unidos y se ignora la cantidad de personas que se lanzan al mar diariamente intentando cambiar su vida.

Por otro lado podemos encontrar cubanos desde la gélida Siberia al tórrido continente africano, desde la inmensa Australia o la misteriosa Asia, hasta los desiertos del Oriente Medio, incluyendo los destinos más demandados como la Comunidad Económica Europea, América Anglosajona y Latinoamérica. En total cerca de setenta países se han convertido en nuestras patrias adoptivas; un verdadero record, nuestra diáspora bien puede competir con la judía.

Esta disimilitud de destinos demuestra palmariamente que los cubanos hemos preferido empezar desde cero pero en un ambiente de Libertad, aclimatarnos a otras latitudes, asimilar las culturas más ajenas a nuestra idiosincrasia a seguir viviendo bajo una tiranía oprobiosa que no respeta un solo derecho individual, a seguir viviendo en un ambiente asfixiante de delación, criminalización de las actividades económica más elementales, a ser solo un número, un ente sujeto a los dictat y caprichos de un Tirano y sus secuaces, sin poder pergeñar un solo acto de nuestra vida ajeno a la intromisión del Estado.

Cualquier persona sensata sabe que la emigración es un elemental método de sufragio que refrenda o no el ejercicio del gobierno de cualquier país. Es una especie de referéndum permanente que nos muestra la eficacia de cualquier sistema político en cuanto a conformar la expectativas de los seres humanos. Así con solo mirar desde dónde parten y hacia dónde van o pretenden ir los flujos de personas, podemos formarnos una idea clara de lo que debe ser una manera razonable de gobernar.

A falta de otros métodos los cubanos votamos con los pies.

Más allá de elocuencia de las abrumadoras estadísticas, el problema de la emigración cubana se funda justamente en la extraviada condición humana de un dictador indiferente a los sufrimientos y miserias que él le ha ocasionado a todo un pueblo a lo largo de medio siglo y que, como si fuera poco, tiene la desfachatez y la sevicia de cuestionar moralmente a todos aquellos que, a costa de pérdidas irreparables, han dejado de ser sus esclavos.

Hasta ahora nos hemos referido a los intentos exitosos de emigración. Peor suerte les ha tocado llevar a todos aquellos que por la posesión de un título universitario o el desempeño de algún empleo en un área considerada "sensible" por la dictadura se convierten automáticamente junto a sus familias en rehenes del régimen, como es el caso más notorio de la neurocirujana Hilda Molina, uno más entre los miles que han compartido idéntica suerte y no han gozado de su notoriedad. Acá entramos en el sector de la población que más considera como un bien propio el sátrapa: se trata de los médicos y otros profesionales, éstos deben estar siempre dispuestos a partir hacia las regiones más inhóspitas del planeta, regiones generalmente bajo la égida de algún tiranuelo dispuesto a pagar en divisas cantantes y sonantes la ayuda "desinteresada" contratada a la dictadura cubana a precios internacionales. De esta suma el especialista solo recibe migajas. Aún así y a pesar de la inconveniencia del lugar de destino estas "misiones internacionalistas" también son fuente abundante deserciones y sus consiguientes represalias contra la familia del implicado.

Aparte del drama terrible de las familias divididas, muchas veces para siempre, la peor tragedia es la de decenas o cientos de miles de desaparecidos en el mar o los asesinados por la guardia costera cubana y las tropas guardafronteras. Entre los crímenes más resonantes están
la masacre de la desembocadura del río Canimar (6 de Julio 1980), en la provincia de Matanzas, cuando fue hundida por lanchas de la marina de guerra cubana la embarcación de recreo "XX Aniversario" donde murieron alrededor de 60 personas, entre ellos muchas mujeres y niños. Otro acto de barbarie similar fue el hundimiento del remolcador 13 de Marzo con 72 personas a bordo el 13 de Julio 1994, frente a las costas de la Habana. En esta tragedia fallecieron 41 personas de ellas 10 niños.

El costo final en vidas humanas de la dictadura castrista tal vez nunca se conozca, especialmente los fallecidos en el mar pues es un largo y silencioso goteo en el cual de cada diez intentos solo tres llegan a destino o son rescatados en alta mar y devueltos a Cuba, donde el gerontosaurio moralista en jefe ya no reclama sus manos para trabajar sino que por supuesto los encarcela.

En cuanto a la ausencia de ética quien jamás la ha tenido es Fidel Castro quien desde sus años mozos fue un hampón del submundo de la Habana y luego desde el Estado se convirtió en un criminal de lesa humanidad que tendrá que enfrentar más temprano que tarde la justicia en presencia o en ausencia y desde luego el juicio de la Historia que, ante la evidencia de los cientos de miles de crímenes de los cuales es responsable directo, sin lugar a dudas, no lo absolverá.

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lunes 30 de junio de 2008

Es hora de liberar la historia

Por Oscar Elía Mañú

LiberPress- GEES- Junio de 2008- La batalla es cultural. Parece cada vez más incuestionable que en los próximos años el proyecto de Zapatero para cambiar la sociedad española se va a intensificar, en extensión y profundidad Primero, como lo muestra el Ministerio de Igualdad, desde las instituciones. Y al mismo tiempo, y a partir de ellas, se va a intensificar la aculturación social, la "aceleración" de la historia en clave progresista a la que venimos asistiendo en los últimos tiempos. Tiene razón el presidente cuando habla de un "proyecto para la España futura". Lo tiene, y es real.Cada vez parece también más claro que el PP, hasta ahora en temas culturales y morales ausente, participará, más o menos a regañadientes, en el proyecto moral y cultural de Rodríguez Zapatero. Más allá de aspectos económicos o institucionales, ha renunciado a un proyecto liberal-conservador alternativo al del PSOE, y se dejará llevar por las necesidades electorales y sociológicas como forma de llegar al poder. Ya lo está haciendo.La oposición de la sociedad civil liberal-conservadora de los últimos años ha llegado tarde, y no ha hecho sino rozar la superficie del problema. No logró su objetivo en marzo de 2008. Y ello por una razón poderosa: Rodríguez Zapatero es posible porque en la sociedad española ha prendido una determinada concepción del hombre, de la política y de la misma sociedad que favorece la aparición y permanencia de determinadas figuras, de la que él mismo es el mejor ejemplo. Una auténtica cultura a la que podemos denominar de muchas maneras (progresista, pensamiento único, buenismo), pero que es cultura en la medida en que cultiva y educa a la sociedad, y que favorece y permite determinadas políticas: las mentiras sobre la negociación con ETA, la cesión ante el yihadismo, la cesión a las minorías se apoyan sobre esa cultura que es previa a la llegada de Rodríguez Zapatero, y que él sólo ha intensificado.En los próximos cuatro años van a cristalizar política e institucionalmente los vientos culturales que se vienen sembrando desde hace mucho tiempo. La izquierda intuye bien que para cambiar las instituciones básicas del Estado debe primero cambiar la mentalidad social, "hacer pedagogía", lo que lleva haciendo años. A esto debe responder la tan nombrada "batalla de las ideas".Dar la batalla de las ideas, es algo que no por repetir se logra hacer real; es más una idea común que una idea con contenido. Neocons, liberales, conservadores exigen librarla, pero de hecho no la están dando. La derecha se queda en ideas demasiado genéricas; libertad individual, dignidad del hombre, libre mercado. Discurso que tiene dos problemas: Primero, que es demasiado genérico, equivale a no decir nada en relación con el día a día político. Y segundo, que por genérico puede ser asumido hasta por la izquierda como discurso legitimador, para dar nuevas vueltas de tuerca.

La derecha, en un círculo vicioso
El diagnóstico hoy resulta extremadamente preocupante; la derecha busca llegar al poder sólo cuando los problemas económicos exigen su auxilio. Pero una vez en él, se muestra incapaz de hacer algo más que gestionar y sanear la administración; después vuelve la izquierda para volver a dar una vuelta de tuerca más en las cuestiones ideológicas, morales y culturales más profundas, eso sí, con el Estado saneado. Los ocho años de gobierno del Partido Popular supusieron un avance económico para España; pero se dejaron intactos los presupuestos ideológico-morales que González dejó en 1996. Rodríguez Zapatero, en 2004, no hizo sino retomarlos, para a partir de 2008 profundizar en ellos.La política a favor del divorcio, del matrimonio gay, la eutanasia o el aborto no es ni una política a favor de minorías ni mucho menos la constitución de "derechos sociales". No se está dando respuesta a un grupo social, por minoritario que sea, sino que sobre todo se está educando a la sociedad, comunicando que eso es bueno; buena la homosexualidad, buena la eutanasia, bueno el relativismo moral. El ejemplo del divorcio-express nos vale; transmite la idea de que divorciare rápido es un derecho. Y en consecuencia la gente se divorcia más, puesto que socialmente pasa a considerarse algo natural y positivo. Y puesto que esto es lo natural, el matrimonio estable pasa a ser cada vez menos antinatura. Y lo mismo respecto a la vida de los enfermos terminales o del no-nacido. Poco a poco, dando y profundizando en estos "derechos", se educa a la sociedad en determinados valores, todos ellos contrarios a lo que significa el liberalismo o el conservadurismo, por cercanos al relativismo intelectual, al nihilismo moral y a la hiperlegitimación estatal en detrimento de la conciencia individual-Esta política de "dar derechos" y reivindicarlos genera la necesidad de profundizar en ellos, porque crea una determinada mentalidad sobre el hombre y su futuro. Y así sucesivamente. Educan a la sociedad, en el sentido más extenso del término. Esto deja a la derecha totalmente fuera de juego; cuanto más pasa el tiempo, invertir esta tendencia resulta más difícil, y sitúa a la derecha política en una disyuntiva imposible; renunciar a ganar elecciones o renunciar a ser derecha. Es decir, no combatir los dogmas progresistas establecidos, y hacerlos suyos para tratar de ganar electores. En GEES hemos descrito en dos columnas esta asimetría histórico-política: en Batalla de las ideas: Asimetría cultural y tras las elecciones, Elecciones 9-M. Agravar los problemas o empezar a solucionarlos.La historia avanza en España en clave progresista, la mitad de la sociedad es cada vez más de izquierdas y la que no lo es se encuentra moralmente a la defensiva. Esto desde luego no es una necesidad histórica -como pretende la izquierda-, sino simple fruto de su actividad cultural y de la pasividad y retraimiento de la derecha. Nada dice del progreso histórico el desprestigio del derecho de familia, la discriminación positiva hacia las minorías o la muerte de enfermos por parte del Estado. Pero educa a la sociedad a la que se dirigen en la línea de los nuevos ingenieros de almas; antiliberales, anticonservadores, cristófobos o totalitarios.Este círculo difícilmente puede romperse apelando al bolsillo de los españoles, o a la "moderación". A efectos históricos, todo lo que no sea situarse en el origen del problema, en hacer una enmienda a la totalidad, implica aceptar esta lógica. La derecha puede tratar de suavizarla, matizarla, pero acepta la lógica general que es de destrucción de los fundamentos de la sociedad abierta. En consecuencia, la izquierda le acusa de aceptar a regañadientes el "progreso", y de hecho tiene razón; no porque esto sea progreso, sino porque su apatía moral empuja la historia hacia la izquierda. No es la historia, sino la voluntad de construirla de unos y la negativa a hacerlo de los otros, lo que hace que la sociedad gire y gire a la izquierda. Y no es que gire a la izquierda; a efectos históricos, lo hace hacia el suicidio de la nación española, y al desastre para el propio régimen liberal-democrático en nuestro país y en Europa.

La disyuntiva de la derecha hoy
Desde nuestro punto de vista, no existe fatalismo histórico en esto; el hecho de que el liberalismo se vea cada vez más debilitado no responde a determinismo alguno, sino a decisiones concretas y, eso sí, sostenidas en el tiempo. Las polémicas sobre los derechos de las minorías, la eutanasia o la separación Iglesia-Estado no son un asunto de derechos, o no sólo de ellos. Como tampoco el "No a la Guerra" fue una simple protesta. Implican ante todo un proyecto moral futuro, de deslegitimación de la conciencia individual, de apología de la pública-estatal, de construcción de un nuevo orden.Proyecto que la derecha, si quiere tener una oportunidad dentro de cuatro, ocho o doce años, debe preocuparse de combatir desde su raíz. Si ésta quiere despojarse y despojar a la sociedad española de esta tendencia histórica, deberá entrar hasta el fondo en las principales cuestiones histórico-culturales que arrastran hoy en día a liberales o conservadores. En el caso de la política cultural e ideológica esto equivale a proponer la defensa total de la familia, eliminar la equiparación de los matrimonios gays, penalizar el aborto, perseguir la eutanasia, controlar mezquitas, endurecer la educación obligatoria. Y al mismo tiempo defender políticas activas por los derechos de la familia numerosa, blindar al enfermo terminal, desarrollar derechos de padres o nasciturus. Temas que dan pavor a la derecha, que habitualmente elude mediante excusas y discusiones internas y que deja vía libre a la izquierda para impulsar la historia hacia su lado.Renunciar a plantear estos problemas ha traído consigo la necesidad para la derecha política de buscar obsesivamente la aquiescencia y el permiso de una izquierda que no sólo no se ha mostrado respetuosa, sino que ha apretado las clavijas a la historia. La ha secuestrado, dominando la agenda política porque domina la agenda cultural y moral. Razón por la cual, liberar la historia exige acudir a las fuentes culturales, antropológicas primarias, aquellas que aún resisten a los dogmas progresistas. El carácter del matrimonio como necesidad social, y la necesidad de cuidar y proteger la moral judeocristiana sobre las demás.Esa y no otra es la tarea pendiente. Con el dominio de la propaganda se pueden ganar unas elecciones, pero no cambiar el sentido de la historia, ni siquiera liberarla. ¿Están liberales, conservadores o neoconservadores dispuestos a hacer frente a lo que hoy parecen ya derechos indiscutibles?¿A lo que pasan por ser conquistas modernas y liberadoras?¿A convertir lo que ya hoy parece reaccionario en una apuesta política tan digna al menos como la progresista? Desde luego sólo así conseguirán liberar la historia de un destino que amenaza con tragárselos a todos ellos, porque en el paraíso soñado de la izquierda, ni las tradiciones, ni el individuo ni el libre mercado tendrán ya lugar.

Hay que reequilibrar la historia
Porque la consecuencia de la situación actual no es ya que los nostálgicos vean como la sociedad camina sin destino claro, o los religiosos se escandalicen ante la deriva moral española. La consecuencia es que con el centro de lo permisible cada vez más a la izquierda, y cada vez más deprisa, aquellas ideas que durante siglos han constituido parte esencial de la personalidad y los debates europeos aparecen ahora como dañinas. Cada vez más, sectores enteros de la derecha son señalados como sospechosos de reaccionarios o ultraderechistas. Y con razón; si el matrimonio homosexual es bueno para la sociedad, si la eutanasia es un avance, entonces no hay motivo para no considerar a la derecha como algo reaccionario. A toda la derecha.Es necesario someter a discusión desde una alternativa antitética a la progresista todos sus mitos referentes a la historia, la religión, la sexualidad, la educación, el pasado, el futuro, los "derechos". Y cuando la derecha llegue al poder, será necesario deshacer y hacer desde el Gobierno de la misma manera que la izquierda hace y deshace; institucionalmente, políticamente, socialmente. Sólo la ley y el sentido común marcan el límite. Hacer retroceder la historia que el progresismo hace avanzar, y hacerla avanzar en sentido contrario al pretendido por la izquierda es, al menos, tan legítimo como lo contrario. Y no sólo es legítimo: es mejor, tanto para los españoles como para los europeos.La tarea es tratar de liberar la historia del secuestro ideológico del progresismo. Si liberales, conservadores y neoconservadores no lo conseguimos, dentro de cuatro años estaremos peor que ahora, con una sociedad culturalmente más a la izquierda y un Partido Popular en idéntica posición, que cada vez verá en determinadas ideas una molestia y un engorro. Por eso es necesario ponerse a ello, y ponerse ya, desde medios de comunicación, organizaciones, y por supuesto think tanks. Hay que reequilibrar la historia, aunque sólo sea para salvar el juego democrático; es hora de liberar la historia.

Óscar Elía Mañú es Analista del GEES en el Área de Pensamiento Político.
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Bajo el signo de Fidel

Por Carlos Alberto Montaner

LiberPress- Libros-Libertad Digital- Junio de 2008- Antonio José Chinchetru ha escrito un libro notable sobre la realidad cubana: Bajo el signo de Fidel. Miradas sobre La Habana. Aunque el título tiene algo de astrología (ese astro maligno que le ha torcido el destino a millones de cubanos), se trata de una colección de buenas crónicas periodísticas sobre la vida cotidiana en la capital de Cuba al casi medio siglo de haberse instaurado la dictadura comunista.
Bajo el signo de Fidel lleva un excelente prólogo del ensayista e historiador José María Marco; de allí tomo el siguiente párrafo: "Chinchetru tendrá sin duda su Habana particular y soñada, hecha, como la de todos, de lecturas, de imágenes y de música. Pero en 2007 visitó la ciudad en un viaje de ayuda a los perseguidos del régimen, y volvió, como es natural, abrumado por lo que había presenciado".

Así fue. Mientras leía a Chinchetru sentí una especie de déjà vu. Me recordó al primer libro de crónicas sociopolíticas que leí en mi vida, cuando me asomaba a la adolescencia: La piel, del talentoso aventurero italianio Curzio Malaparte, un bestseller a mediados del siglo XX. Es verdad que Malaparte describe la Italia que recobra la libertad en medio de la sordidez, mientras Chinchetru entra en el fondo de una sociedad totalitaria que aún no ha conseguido sacudirse el yugo, pero ambos libros colocan el dedo dentro de la misma llaga: la profunda podredumbre moral que se instala en las sociedades devastadas por la miseria y aterrorizadas por el ejercicio sin límite de la autoridad.

La percepción que se tiene tras la lectura del libro de Chinchetru es ésa: una buena parte de la sociedad cubana se ha prostituido de una forma abyecta para poder sobrevivir. Ha aprendido a mentir. Finge afectos que no tiene. Aplaude posturas que no comparte. Se alquila al extranjero por dinero. Adula para sacar algún beneficio. El Gobierno la ha obligado a simularlo todo: el amor por una revolución que la maltrata y mantiene en la miseria; el odio a naciones a las que secretamente admira; la aprobación a una visión ideológica disparatada; la simpatía por una clase dirigente que la ha llevado al desastre material y a la total falta de esperanza.

Lo terrible es que el Gobierno ha tenido un magnífico aliado para lograr esa transformación espiritual de los cubanos: la misma familia a la que ha pulverizado. El padre y la madre enseñan a sus hijos a que mientan para que evadan los rigores de la dictadura. Para poder estudiar buenas carreras y tener buenos trabajos hay que aplaudir siempre, con las dos manos, con la sonrisa, con la palabra. Para aliviar la miseria todo vale, incluido alquilar el cuerpo. El mensaje que se transmite una y otra vez sotto voce es muy claro: no te metas en problemas, coopera, no resistas la opresión, no te rebeles. Sencillamente, baja la cabeza, asiente, acéptalo todo: sobrevive a cualquier precio.

Afortunadamente, no todos los cubanos son así. Bajo el signo... termina con una nota esperanzadora: Chinchetru describe sus contactos con algunos de los demócratas de la oposición que están dispuestos a dar la cara y a revelar sus sentimientos y creencias. Esos valientes disidentes, un pequeñísimo grupo de cubanos, son los únicos seres en esa Isla atormentada que están dispuestos a jugárselo todo por el derecho que tienen a decir lo que creen y, como quería Martí, "a pensar y hablar sin hipocresía".

Ésa, por cierto, es una de las virtudes de este libro: no hay una sola línea escrita para agradar a nadie. Es una obra políticamente incorrecta, que no intenta ser simpática con los cubanos, ni con los españoles que van a la Isla a comprar carne oscura y joven, a veces demasiado joven, a precio de saldo. No hay el menor rasgo de obsecuencia. Lo único que se propone es contar con franqueza, con horrorizada franqueza, la Cuba que vio. Eso, todos tenemos que agradecérselo. Cuando pase esta larga pesadilla, el libro de Chinchetru servirá para recordarnos cómo fue el miserable mundillo construido por la policía política de los hermanos Castro en su hora final. Se leerá en medio de la mayor consternación, como yo leí La piel cuando era un muchacho, entonces ingenuamente confiado en que ese terrible panorama de degradación nunca ocurriría en Cuba. Me equivoqué.

ANTONIO JOSÉ CHINCHETRU: "BAJO EL SIGNO DE FIDEL. MIRADAS SOBRE LA HABANA".Editorial
Episteme (Barcelona), 2008, 114 páginas. Prólogo de JOSÉ MARÍA MARCO.
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La izquierda y el uso religioso de los pobres

Carlos Rodríguez Braun

LiberPress- Libertad Digital- Junio de 2008- Se pone estupendo al proclamar: "el capitalismo global es una barbaridad". Supongo que pensará que el socialismo global es un paraíso, que fue precisamente lo que predicaron los comunistas de sí mismos mientras asesinaban a cien millones de trabajadores.

Así tituló El País: "Misa de los pobres en Caracas". El jesuita exclaustrado José María Díez Alegría declara en Magazine que la Iglesia se ha "alejado de los pobres", que estaban representados por la Teología de la Liberación.
La misa caraqueña no tenía nada que ver con los pobres sino con lo contrario: en primera fila estaban los presidentes Chávez y Lugo. No había pobres por ninguna parte, salvo en la fantasía políticamente correcta del periódico, que jamás aplica a los representantes de la izquierda el principio analítico básico de que las cosas no son verdad sólo porque la gente diga que son verdad. La izquierda ha pretendido siempre representar y reivindicar de modo genuino y exclusivo a una serie de grupos (trabajadores, pobres, obreros industriales, campesinos, ahora mujeres u homosexuales) y el pensamiento único toma esta ficción como si fuera un axioma. No sabemos aún cuán desastrosa será la gestión del presidente Lugo en Paraguay, pero Chávez lleva ya muchos años y sus frutos son conocidos. Curiosamente, El País no destacó la relación que sí cabe plantear razonablemente entre el déspota venezolano y los pobres: gracias a su aciaga gestión, la pobreza en Venezuela ha aumentado.
Lo de Díez Alegría es también interesante, considerando que la Iglesia jamás se ha alejado de los pobres, como lo testimonia una multitud de religiosas y religiosos que los han atendido siempre, y considerando que la Teología de la Liberación fue teología marxista. Otra vez, se supone que la izquierda libera. Todo lo que sabemos en la práctica del marxismo apunta en la dirección contraria: el socialismo marxista constituye una nítida opresión de los trabajadores. Pero no importa, no importa nada. Díez Alegría desbarra con supuestos datos que avalan su ideología: "la mitad de la humanidad vive en la miseria más absoluta", un disparate; y se pone estupendo al proclamar: "el capitalismo global es una barbaridad". Supongo que pensará que el socialismo global es un paraíso, que fue precisamente lo que predicaron los comunistas de sí mismos mientras asesinaban a cien millones de trabajadores. Eso, lógicamente, no fue ninguna barbaridad.

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Guevara

LiberPress- Verdadero Che

"nunca visitaré la tumba que te guarda

no me conmueve tu valor
me apena
el peso del morral
lleno de odio


y no importaba matar
ni morir


esa liturgia que han hecho de tu ausencia
es un insulto a la virtud


nuestros hijos acercan el tiempo de olvidarte

en mi cronología eres un fantasma
que disgrega
que espanta


procuraré no hablar de ti jamás. "

Eduardo Mesa,
La Habana, 1998


domingo 29 de junio de 2008

Ciegos ante el terror de Robert Mugabe

Por Jeff Jacoby
LiberPress- GEES- Los malos tratos que inflige a Zimbabue su corrupto y brutal presidente son cada vez más graves. A principios de este mes, el Gobierno de Robert Mugabe ordenó a las agencias internacionales de ayuda que interrumpieran sus actividades, de las que depende la vida de centenares de miles de zimbabuos.
En un país donde la mayoría de la gente carece de trabajo y vive en condiciones extremadamente precarias, la comida y la asistencia humanitaria que brindan organizaciones como
CARE y Save the Children es, ahora, más desesperantemente perentoria que nunca. Al impedirlas seguir trabajando, Mugabe y sus secuaces han condenado a muerte, a sabiendas, a miles y miles de personas.
Sin vergüenza, Mugabe ha
afirmado que las organizaciones humanitarias han tratado de "paralizar" la economía del país y de provocar un "cambio ilegal de régimen". Lo cierto es que ha sido su desgobierno despótico y demencial lo que ha destruido Zimbabue. Y ha sido su empeño en aferrarse al poder (para lo cual no ha dudado en matar de hambre y miedo a los partidarios del cambio) lo que ha sumido a Zimbabue en el hambre, la enfermedad, el salvajismo y la sangre.
Desde que, el pasado marzo, Morgan Tsvangirai y su
Movimiento para el Cambio Democrático se alzaran con la victoria en la primera vuelta de las presidenciales, Mugabe y su partido (ZANU-PF) han emprendido contra ellos una formidable campaña de intimidación. Miles de opositores han sido golpeados, detenidos, incluso forzados a huir. Muchos han sido asesinados.
Los trabajadores de las organizaciones humanitarias afirman que han sido proscritos para que no sean testigos de las cada vez más mortíferas razzias gubernamentales. Según Unicef, más de 10.000 niños han sido
expulsados de sus hogares por culpa de la violencia, y las escuelas que han caído en manos de las milicias progubernamentales se han convertido en centros de tortura. De acuerdo con el periodista del Mail on Sunday Peter Osborne, los mugabistas gustan de quemar las extremidades de sus víctimas, y les propinan tales palizas que sus nalgas acaban convertidas en "masas informes en carne viva".
Human Rights Watch acaba de publicar un
informe donde da cuenta de la represión mugabista. "El ZANU-PF y sus aliados han (…) establecido campos de tortura y organizado infames encuentros reeducativos para obligar a los partidarios del MDC a votar a Mugabe", dice el documento. Centenares de electores han sido golpeados con palos, látigos, cadenas y barras de metal. En una reunión reeducativa celebrada el 5 de mayo, refiere HRW, miembros del ZANU-PF golpearon hasta la muerte a seis hombres y torturaron a otras 70 personas, entre las que se contaba una anciana de 76 años. En alguno de estos encuentros ha habido oficiales del Ejército en que han amenazado con la muerte a quienes respalden a la oposición.
Es muy probable que, con su campaña de terror, Mugabe alcance su objetivo. En medio del hambre, la miseria y las amenazas, ¿cuántos zimbabuos reunirán el coraje suficiente para plantarle cara?
¿Por qué no hacemos algo al respecto? ¿Por qué se muestra el mundo libre tan indiferente a las barbaridades perpetradas por Mugabe y sus matones? ¿Dónde están las manifestaciones mundiales ante las embajadas de Zimbabue? ¿Dónde están los boicots internacionales, las resoluciones de Naciones Unidas, las condenas presidenciales y papales? ¿Por qué la Corte Penal Internacional no ha emitido una orden de busca y captura contra Mugabe por su largo historial de crímenes contra la Humanidad?
Seamos sinceros: si los zimbabuos estuvieran siendo aterrorizados por un déspota blanco, si fuera un partido blanco el que los asesinara y quemara sus hogares, el mundo entero se alzaría en su defensa. Evidentemente, no se merecen menos por el mero hecho de que su opresor sea negro.

Pinche aquí para ver el CORRÍA EL AÑO dedicado a ROBERT MUGABE.
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Cristina Perón

Pilar Rahola

LiberPress-Blog de Pilar Rahola- Junio de 2008- La foto del miércoles en la plaza de Mayo era impagable. Cristina abrazaba a su marido Néstor, delante de miles de seguidores que inundaban la mítica plaza con las banderas blanquiazules. Emulando las viejas escenas de Evita y Perón, perfectamente ubicadas en el subconsciente argentino, Néstor Kirchner protagonizó el punto álgido de un estudiado melodrama y, en tono de tango arrabalero, le espetó "te amo mucho", fusionando definitivamente la alcoba y el poder. En los entreactos de este escenificado clímax, todo se había cuidado al detalle, desde los amigos piqueteros, que tanto saben de secuestrar la calle, hasta las arengas a la patria, confundida la nación con el poder y el poder, con la persona. Peronismo puro, en el sentido mesiánico que puede contener el término. A partir de esa imagen de una pareja de poder, en caída libre de popularidad, agarrados a todos los mecanismos institucionales que han conseguido controlar, Cristina y Néstor reinventaban el pasado, incapaces de gobernar sensatamente el presente. Y así, con el campo sublevado, los periodistas fustigados, la clase media fatigada, los sectores de la extrema izquierda sobreprotegidos, y las expectativas económicas rozando la inestabilidad, la familia K intentaba encontrar en el viejo peronismo la última salvación a su pertrecha popularidad. Si no son buenos gobernantes, que sean buenos actores de melodrama. "Eso -me dice un ex diputado radical- siempre vende en mi país". Se preguntaba no hace mucho el fino analista argentino Joaquín Morales Solá "¿quién manda en Argentina?", y su respuesta era tajante: Néstor concentra todo el poder, convertida su mujer en el instrumento para una "implícita reelección indefinida, que la Constitución argentina prohíbe". En la práctica, ese poder casi absoluto habría implicado decidir ministros, imponer medidas económicas, dirigir a piqueteros y, en definitiva, mandar desde el lecho, como si fuera la sombra alargada del despacho. En una de las famosas 20 verdades del peronismo, el propio Perón dijo que "cuando un peronista comienza a sentirse más de lo que es, empieza a convertirse en oligarca", y esa metamorfosis parece definir hoy la pareja que gobierna la Casa Rosada. Poder casi absoluto, democracia de bajo perfil, amordazamiento de la oposición, persecución del periodismo libre, demonización de los sectores civiles opositores, confusión entre los intereses del país y los de sus gobernantes y, en definitiva, una presidencia que está más obsesionada en vigilar al ciudadano que en garantizar sus derechos.El propio Perón, que lo dijo casi todo, también había dicho esto: "El hombre es bueno, pero si se le vigila es mejor". Y parece que los Kirchner cumplen a rajatabla las enseñanzas del líder, especialmente las que tienen que ver con el control y la vigilancia... Lo peor es que Argentina, que es uno de los países más importantes de todo el continente americano, y cuya estabilidad es fundamental para la estabilidad de todo el cono sur, ha iniciado un errático proceso cuya derivada no parece ir a buen puerto. En lo económico, los errores de los Kirchner se acumulan, sorprendentemente en un momento de magnífica bonanza. En lo social, la fractura parece evidente y no mejora con cada acción del Gobierno, sino al contrario. El efecto K trabaja para ahondar dicha fractura, quizás convencidos de que el "conmigo o contra mí" aún les resulta útil. Sin embargo, ¿hasta cuando? Y en lo político, Argentina cabalga hacia un populismo de viejo cuño que, como aseguran los analistas, puede resucitar al peronismo más añejo, pero también dinamitarlo. Dice nuevamente Morales Solá: "La ruina del peronismo pondría a Argentina a las puertas de una aventura autoritaria y populista". Ergo, la acercaría a la nefasta aventura chavista. De momento, lo que tenemos es un tango cantado en plena plaza de Mayo. Melodrama en estado puro. Y es que cuando falla la política, siempre queda el teatro.
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Ahora le toca al Congreso…

Elena Valero Narváez

LiberPress- Buenos Aires, Junio de 2008- El vicepresidente de la Nación Julio Cobos, ha llamado a los gobernadores a asistir al Congreso. Parece que su decisión inconsulta ha molestado al Gobierno encarnado en el matrimonio Kirchner.
La actitud de Cobos, es correcta ya que ocupa la presidencia del Senado por ser vicepresidente de la República.
Él merece un aplauso pues éste acto se suma a su propuesta anterior de discutir las retenciones en el Congreso, lugar dónde se lo debe hacer según lo explicita la Constitución. Ambas decisiones fueron de “necesidad y urgencia” para intentar destrabar un conflicto que nos está afectando desgraciadamente a todos los argentinos y que de no mediar la cordura puede terminar con actos de violencia.
Nunca se sabe en política cómo se sucederán los hechos pero sí, podemos asegurar qué desde todos los ángulos este conflicto es incomprensible en un país signado por la buena suerte al tener productos de valor para exportar, situación que podría beneficiarnos a todos.
Nuestros gobernantes parecen olvidar que la acumulación de capital es necesaria para reinvertir y mejorar. Los hombres de campo hicieron durante años bien los deberes, invirtieron en tecnología, tornaron al sector en el más productivo del país y sus productos son demandados en el mundo por su cantidad y calidad.
Sin embargo, la actitud siempre angurrienta del Estado, en éste caso, logró por su exageración y desconocimiento del tema, empobrecer a pequeños productores que se han visto sin posibilidad de seguir produciendo y de crecer, cuando la situación mundial les daba un empujón extraordinario para hacerlo. Ésta política agropecuaria errática, asfixió a la producción y exportación de carnes y cereales y estranguló las economías regionales.
Es por ello que la desesperación llevó a los productores a abandonar sus lugares de trabajo y salieron a las rutas en señal de protesta.
Si bien es inaceptable que se viole la Constitución al interferir con cortes el libre tránsito de personas o bienes, más ilógico es aún, que la debilidad de los partidos no permita que las demandas pasen por ese medio, en vez de que se golpee directamente al poder en busca de soluciones.
Sabemos que todo poder tiende a extenderse si no hay otros que se le opongan, bien lo decía Lord Acton cuando afirmaba que todo poder tiende a ser absoluto.
Si el Congreso, en estos días protagonista principal, no cumple con su función de revisar responsablemente las medidas confiscatorias que afectan la supervivencia de sectores agrícola-ganaderos, es probable que actos de violencia emanados de posiciones desesperadas cubran de vergüenza a nuestros gobernantes si, pudiendo evitarlo, se dejan llevar, algunos por el miedo a disentir con los Kirchner, y otros por no levantar más alto y más dignamente sus voces en los medios institucionales que tienen para hacerlo.
El vicepresidente Cobos ha sido desautorizado por, como dicen por allí, “cortarse solo”.
Una de las explicaciones que caben para esta actitud del gobierno de oponerse a que el presidente del Senado cumpla con su deber es, según mi análisis, que en caso de que la situación se desmadre, es quién ocuparía la presidencia, según lo mandan las leyes de la República. Es por ello que no quieren “que levante cabeza”, que se prestigie ante la sociedad y por ello se asegure como digno sucesor.
Esperemos que la presidenta reflexione, que la realidad se le imponga, y que no suceda lo que ellos anuncian, que todos los argentinos continúen dentro de los carriles institucionales y qué el vicepresidente quede en su lugar. Ello dependerá exclusivamente del grado de responsabilidad política que tengan quienes gobiernan.
Hemos asistido a través de los medios a actos casi ridículos con discursos de nuestra presidenta totalmente carentes de argumentos, esos que la sociedad esperaba para entender una política que sin duda alguna está más allá de toda lógica. Ni siquiera es entendible si, cómo algunos dicen, la actitud al parecer autista que llevó a extender el conflicto con el campo a 100 días, sería para tapar otros problemas como la inflación que ya se nos ha venido encima.
Este gobierno ha perdido en esta lucha política sin sentido: las encuestas muestran una imagen totalmente deteriorada tanto de la presidenta como la de su conyuge. Podemos presumir que salvo que ocurra un milagro, el matrimonio K, seguirá fatalmente desprestigiado ante la sociedad. Los actos que vimos en Plaza de Mayo y en Salta, el 25 de Mayo, mostraron que eran actos burocráticos y prebendarios.
Las manifestaciones de la oposición, en cambio, fueron producto espontáneo del descontento social mayoritario ante una política a todas luces deficitaria desde el punto de vista de los ciudadanos que rechazaban un modelo basado en los controles de precios, de salarios, de intervención en el comercio exterior, de medidas de acentuado corte autoritario, que pretenden ser obedecidas con severidad militar y donde la justicia ha pasado a ser patrimonio del matrimonio Kirchner al decidir cada situación determinada como ellos lo mandan.
Actualmente Cristina Fernández y Néstor Kirchner, debido a sus propios errores. solo están sostenidos por el poder. Esperemos que no cometan ningún otro error grave, porque si ello ocurriera se le irán corriendo la mayoría de los que aún los apoyan.
La receta para comenzar a mejorar es: que el Congreso discuta y optimice el delirante proyecto sobre las retenciones, fortalecer al Estado pero en su papel de vigilante del orden social, de garante de la propiedad privada, del pluralismo político, de la libertad de expresión y de prensa, de una justicia institucionalizada y de de un comercio libre de trabas para que se reactive la economía.
*Autora de “El Crepúsculo Argentino” LUMIERE,2006
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sábado 28 de junio de 2008

Chávez y su camino a Damasco

Por Orlando Ochoa Terán


LiberPress- Diario de América- 28 de Junio de 2008- Las renovadas denuncias que vinculan al régimen bolivariano con las FARC, Hezbolá, ETA y otros grupos terroristas, han generado un cúmulo de evidencias que servirán a EE UU para promover un juicio penal internacional o iniciar un proceso como el que condujo a la ONU a sancionar y a aislar a Siria.
En la medida en que disminuyen los suministros de petróleo de Venezuela a EE UU por “inspiración revolucionaria”, las diferencias son rápidamente compensadas con una creciente producción en Irak y por otros suplidores. Con esta confusa visión de la geopolítica el presidente Chávez está soltando las amarras de la única excusa que ha evitado que EE UU presione aun más por sanciones económicas o por un juicio penal internacional. Mientras menor sea la necesidad de EE UU de petróleo venezolano, mayor será la tentación de esta potencia para sofocar el aire que respira el presidente Chávez, alentada ahora por la creciente movilización internacional, “Juzgar a Chávez”, que se originó en Miami.
Esta errática diplomacia bolivariana ha creado condiciones semejantes a las que predominaban en el Medio Oriente cuando EE UU decidió y promovió ante la ONU sanciones contra Siria, copatrocinador con Irán de grupos terroristas. El efecto fue devastador.
Sustituir a EE UU, UE y parte de Asia con Irán fue un pésimo negocio.
Bashar al-Assad, presidente de Siria, con una producción petrolera que dejó de ser relevante y una capacidad bélica limitada, aspira actualmente a sobrevivir, conservar alguna influencia geopolítica y recuperar los Altos del Golán a través de sus recientes conversaciones de paz con Israel. El apoyo a Hezbolá ha sido un costo muy alto que Assad parece querer revertir.
El Tesoro acusa.
La denuncia de la supuesta asociación bolivariana con Hezbolá, que surge curiosamente del Tesoro de EE UU (Office of Foreign Assets Control) fue un golpe inesperado. La respuesta de Maduro, en el sentido de exhortar a EE UU a buscar a los “terroristas en la Casa Blanca”, no sólo es tonta y poco convincente, sino que es parte de esa infantil diplomacia que hace presumir lo peor.
Estas asociaciones han sido una constante en los años de esta revolución.
Lo política más consistente de toda la acción revolucionaria que se inicia con los rumores de financiamiento de la campaña electoral de 1998 por parte de Libia, contactos con las FARC y la famosa carta que el presidente dirige al Chacal en su prisión de Francia. También se ha hablado de la presencia de Hezbolá en Margarita y su influencia en la tribu Wayuu. En 2002, tres miembros del IRA, grupo terrorista irlandés, fueron arrestados en Colombia y se cree que ingresaron desde Cuba por Venezuela.
Contemporáneamente se anunció en Brasil una visita del líder de Hamas a Caracas pero se canceló.
Los vínculos bolivarianos con le ETA son una preocupación constante en España. La ruta aérea Caracas- Damasco-Teherán fundamentada en un dudoso turismo, siempre ha despertado sospechas en los aparatos de seguridad de la región. Después de la alianza con Irán era fácil anticipar que el siguiente paso de Chávez sería el camino a Damasco y la conexión con el Líbano donde se exhiben pancartas con la imagen del presidente Chávez al lado del jefe de Hezbolá, Hassan Nasralah.
Dos egos.
En la ocasión del primer encuentro del presidente Chávez con Bashar al- Assad, en agosto de 2006 titulamos esta columna: La alianza Irán, Siria, Hezbolá y Venezuela. La visita a Damasco y el encuentro con Assad, despertó un furor incontrolable en el líder bolivariano que, sin el menor rubor anunció: “Siria y yo construiremos un nuevo mundo”. “Los pueblos del mundo deben saber que yo voy a cavar la tumba del imperialismo”. El año pasado una incursión aérea israelita en Deir as Zour, donde Siria iniciaba un desarrollo de armas nucleares, fue destruido. Un silencio humillante fue la única respuesta de Siria.
Desde entonces las ambiciones planetarias de Assad y Chávez se han morigerado. El sirio se transa actualmente con Israel en conversaciones de paz y el venezolano con Colombia como la mejor manera de evitar que se caven tumbas y no precisamente del imperialismo.
Los regímenes de Siria y Venezuela no comparten ideología alguna con los países de sus respectivas regiones, ni respaldan la unidad árabe. Venezuela y Siria se casaron con Irán por conveniencia.
No son parte del fundamentalismo islámico. El gobierno de Venezuela es probablemente el único de Occidente que es mal visto por árabes y judíos.
Siria y Venezuela, productores de petróleo en decadencia, aunque a diferente ritmo y nivel, son proveedores de EE UU. Ambos son autodeclarados enemigos de esta potencia pero mantienen relaciones diplomáticas con ella a pesar del bloqueo económico y las sanciones de la ONU al primero. Imad Moustapha de Siria y Bernardo Álvarez de Venezuela, son los embajadores más aislados de la comunidad diplomática de Washington. Pasan la mayor parte de su tiempo viendo transcurrir las tranquilas aguas del Potomac.
Las conversaciones de paz entre Siria e Israel podrían dejar al presidente Chávez atascado en el camino a Damasco a menos que, como a San Pablo, una revelación divina lo convenza que, como las FARC, también el Hezbolá esta “fuera de orden”. Nada extraño, considerando su razonable y no disimulado temor de verse obligado a residir en La Haya en un futuro… ¿cercano?
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jueves 19 de junio de 2008

Los sistemas autocráticos no dialogan, imponen

por Roberto Cachanosky

LiberPress- Economía para todos- 19 de Junio de 2008 - Antes de la protesta del campo, ya se sabía que la economía estaba deslizándose rápidamente hacia una crisis. La inflación se había disparado mucho antes del paro agropecuario, mientras que los problemas energéticos, fiscales y ausencia de inversiones eran más que evidentes. Hoy, por lo tanto, no estamos asistiendo a una crisis política, social y económica inesperada ni gratuita, sino que vivimos el resultado inevitable de una acumulación de disparates que tenía que terminar de esta manera. Es que el supuesto paradigma del nuevo modelo económico no era tal por más que algunos empresarios pretendían verlo como un descubrimiento de la ciencia económica, por el cual se podía emitir sin generar inflación, crecer sin tener inversiones y lograr que la economía funcionara con crecientes controles e intervencionismo. Todo lo que estamos viviendo hoy es el resultado de un modelo intrínsecamente perverso que se basa en el autoritarismo económico y político. Néstor Kirchner creyó que podía, sin costo alguno, emitir moneda en cantidades crecientes para sostener el eufemismo del tipo de cambio competitivo, hasta que un día se dio cuenta que había inflación. En vez de corregir el rumbo económico, lo mandó a Guillermo Moreno a controlar los precios y a apretar a los empresarios para disimular la inflación mientras el BCRA seguía imprimiendo billetes. Como eso no le alcanzó, destruyó el INDEC para que dijera que los precios no subían en Argentina. Prohibió exportaciones, aumentó sistemáticamente los impuestos a las exportaciones, denunció y acusó a sectores productivos de avaros. Hoy el gobierno dice que aumentó las retenciones para que se produzca, entre otras cosas, más carne. Todavía me acuerdo de su discurso, vociferando desde la tribuna que el campo quería lucrar con el hambre del pueblo argentino. Hizo todo lo posible para destruir la ganadería, lo consiguió y ahora se queja que no se produce carne. No conforme con todo esto, metió la economía en una maraña de subsidios para disimular la inflación, duplicando en un año los subsidios a la energía para que no se tocaran las tarifas. El resultado es que a las empresas le bajan la palanca cada vez más seguido porque si no tienen que dejar sin luz a la gente mientras el gasto público crece por la necesidad de mayores recursos para financiar estos subsidios. Néstor Kirchner creyó que podía manejar indefinidamente a las trompadas la economía y hoy se encuentra con que la realidad le devuelve las trompadas a él. Desabastecimiento, inflación galopante, un país económicamente paralizado y una imagen del gobierno que cae en picada como nunca antes se había visto. Pero frente a la cruda realidad que cualquier persona puede ver, el gobierno sigue empeñado en negarla. La presidente sigue diciendo que el país crece, que hay menos pobreza, que nunca antes en toda la historia de la Argentina habíamos crecido como lo hicimos en los últimos 5 años. Ella y sus funcionarios han llegado a formular declaraciones que ofenden la inteligencia de la gente. Alberto Fernández afirmó que las retenciones no son un impuesto sino que son una herramienta de política económica y, por lo tanto, no tienen que pedirle permiso al Congreso para aumentarlas. Después de 90 días de conflicto Cristina Fernández de Kirchner quiere hacernos creer que cuando se anunciaron las retenciones móviles se olvidó de explicar que lo hacía para destinar más fondos a planes sociales. La verdad es que tratar de “vender” el impuestazo al campo como una necesidad de “solidaridad social” es casi una falta de respeto al coeficiente intelectual de los argentinos. ¿Cómo puede pararse frente a las cámaras de televisión y decir, sin que se le mueva un pelo, que los recursos van a ser destinados a construir más hospitales si los que hay se caen a pedazos? ¿En serio creen que con ese discurso van a convencer a la gente que ellos son buenos y el resto son avaros? El gobierno y Moyano se cansaron de decir que por culpa del paro agropecuario la inflación se había disparado. Había inflación por culpa del campo. Pero resulta que el INDEC acaba de “informar” que la inflación en mayo fue de solamente el 0,6% y los alimentos subieron el 0,1%. Es curioso, los Kirchner despotrican contra el libre mercado, pero se mueven políticamente recurriendo a las reglas del intercambio comercial. Permanentemente buscan el precio de conseguir el apoyo de gobernadores, intendentes, legisladores, sindicalistas y sectores productivos. La caja por un lado y el apoyo por el otro. Obviamente, un esquema de este tipo nada tiene que ver con una democracia republicana. Por el contrario, el matrimonio parece ver el poder como un negocio personal. Si consigo el poder tengo el monopolio de la fuerza y con el monopolio de la fuerza puedo apropiarme del trabajo de la gente y con ese dinero construir más poder comprando voluntades. Para conseguir ese objetivo todo el sistema económico tiene que estar subordinado al mantenimiento del poder, por más inconsistentes que sean las políticas económicas que se apliquen. El costo de semejante esquema está a la vista. El discurso de que las retenciones se ponen para que la gente tenga comida en sus mesas ya no convence a nadie, porque no solo los precios de los alimentos se han disparado fruto de la inflación que generó el gobierno sino que, además, han logrado uno de los desabastecimientos más grandes de la historia argentina. De aquí en más sabemos que los Kirchner no van a dialogar porque no conciben el diálogo como un mecanismo de entendimiento. Los sistemas autocráticos no dialogan. Imponen. Ellos creen en la prepotencia, la descalificación, las amenazas y en infundir miedo utilizando el monopolio de la fuerza que los argentinos le delegamos para que defendiera nuestro derecho a la vida, la libertad y la propiedad. Lo que hoy se está discutiendo en Argentina ya no es un tema de retenciones o de política económica. Estamos discutiendo la defensa de una democracia republicana contra un sistema autoritario basado en el abuso del poder delegado por los ciudadanos. ©
www.economiaparatodos.com.ar

"La ideología vuelve a importar"

ROBERT KAGAN (*)
LiberPress- Diario La Prensa Digital/Suplemento Económico- Junio de 2008- La ideología vuelve a importar. El gran acontecimiento de los últimos años no es sólo el ascenso de grandes potencias sino de las autocracias en las grandes potencias que son Rusia y China. El realismo genuino respecto de la escena internacional comienza por comprender de qué forma este cambio imprevisto modelará al mundo. Muchos creen que cuando los gobernantes de China y Rusia dejaron de creer en el comunismo dejaron de creer en cualquier otra cosa. Se habían convertido en pragmáticos en pos de sus propios intereses y los de sus países. Pero los gobernantes rusos y chinos, al igual que los gobernantes de las autocracias del pasado, tienen un conjunto de creencias que orienta su política interna y extranjera. Creen en las virtudes del gobierno centralizado y desdeñan las debilidades del sistema democrático. Creen que es necesario un gobierno interno fuerte para que sus países sean respetados en el mundo. Los gobernantes rusos y chinos no sólo son autócratas, también creen en la autocracia. ¿Y por qué no habrían de creer? En Rusia y China la riqueza y la autocracia demostraron ser compatibles, a despecho de las predicciones del Occidente liberal. Moscú y Pekín se las ingeniaron para permitir una actividad económica abierta al tiempo que reprimían las actividades políticas. Los que ganan dinero no meterán la nariz en política, sobre todo si saben que pueden cortársela si lo hacen. Esta nueva riqueza les concede a las autocracias una mayor capacidad de dominar la información -monopolizar canales de televisión y vigilar el tráfico de Internet, por caso- a menudo con la ayuda de empresas extranjeras ávidas por comerciar con ellas.
ERA DE ENFRENTAMIENTOS: A largo plazo el aumento de la prosperidad podría producir liberalismo político, ¿pero cuán largo tiene que ser ese plazo? Podría ser demasiado para que tenga relevancia estratégica o geopolítica. Mientras tanto, el poder y la perduración de esas autocracias dará forma al sistema internacional. El mundo no está por embarcarse en una nueva pugna ideológica como la que dominó la Guerra Fría. Pero en vez de ser una época de valores comunes e intereses compartidos, será una era de tensiones crecientes o incluso de enfrentamientos entre las fuerzas de la democracia y la autocracia. Si las autocracias tienen su propio conjunto de creencias, también tienen su propio grupo de intereses. Los gobernantes de China y de Rusia son pragmáticos sobre todo en proteger la continuidad de su gobierno. Su interés en la autopreservación moldea el abordaje de la política exterior. Rusia es un buen ejemplo de cómo el gobierno de un país puede afectar sus relaciones con el mundo. Una Rusia que se democratizaba, o incluso la Unión Soviética democratizadora de Mijail Gorbachov, tenía una visión bastante benigna de la OTAN y entablaba buenas relaciones con vecinos que transitaban el mismo camino hacia la democracia. Pero Vladimir Putin considera que la OTAN es una entidad hostil, entiende que su ampliación es ""una grave provocación"" y se pregunta contra quién va dirigida. Sin embargo, la OTAN es menos provocadora y amenazante con Moscú hoy que en tiempos de Gorbachov. ¿Qué es entonces lo que Putin teme de la OTAN? No es el poderío militar. Es la democracia. El mundo de la posguerra fría se ve diferente desde las autocracias de Pekín y Moscú que desde Washington, Londres, París, Berlín o Bruselas. Las revoluciones de colores en Georgia y Ucrania, tan festejadas en Occidente, le preocuparon a Putin porque contuvieron sus ambiciones regionales y temía que sus ejemplos se repitieran en Rusia. Incluso hoy en día advierte sobre los ""chacales"" rusos que ""recibieron un curso acelerado de parte de expertos extranjeros, se entrenaron en repúblicas vecinas y ahora se quieren probar aquí"". Los políticos norteamericanos y europeos dicen que quieren que Rusia y China se integren al orden liberal internacional, pero no sorprende que los líderes de esos dos países desconfíen. ¿Pueden los autócratas entrar en un orden liberal internacional sin sucumbir a las fuerzas del liberalismo? Temerosos de la respuesta, las autocracias comprensiblemente se repliegan. La autocracia está de regreso. A la mente liberal moderna del fin de la historia le cuesta entender el atractivo perdurable de la autocracia en este mundo globalizado. Pero los cambios en la contextura ideológica de las potencias más influyentes del mundo siempre tuvieron consecuencias en las decisiones que toman los países chicos. El fascismo estaba de moda en América latina en los años "30 y "40 en parte porque parecía exitoso en Italia, Alemania y España. El ascendente poderío de las democracias en los últimos años de la Guerra Fría, que culminó en el derrumbe del comunismo después de 1989, contribuyó a la ola mundial de democratizaciones. El auge de dos autocracias poderosas podría volver a inclinar la balanza. El canciller de Rusia, Sergei Lavrov, acepta el retorno de la competencia ideológica. ""Por primera vez en muchos años -se ufana- ha surgido en ambiente verdaderamente competitivo en el mercado de las ideas"" entre distintos ""sistemas de valores y modelos de desarrollo"". Desde la perspectiva del Kremlin, la buena noticia es que ""Occidente está perdiendo el monopolio en el proceso de globalización"". Todo esto llega como una sorpresa ingrata en un mundo democrático que creía que esa competencia culminó con la caída del Muro de Berlín. Es hora de despertarse de ese sueño.

(*) Robert Kagan es investigador asociado del Fondo Carnegie para la Paz Internacional. Escribe una columna mensual en el diario "The Washington Post". Su último libro es "El retorno de la historia y el fin de los sueños".

La revolución pacífica de los católicos de Vietnam

por Sandro Magister
LiberPress- Chiesa - Vietnam/Hanoi-ROMA, 28 de mayo del 2008 – Dentro de poco una delegación de la Santa Sede irá a Vietnam en visita oficial, por decimoquinta vez desde 1989. La anterior visita fue hace menos de un año. A su vez el primer ministro de Vietnam, Nguyên Tân Dung, ha estado de visita en el Vaticano el 25 de enero del 2007, reuniéndose con el Papa y los dirigentes de la secretaría de estado. Junto a China, Corea del Norte, Myanmar y Arabia Saudita, Vietnam es uno de los poquísimos países que no mantiene relaciones diplomáticas con la Santa Sede. Sin embargo en Vietnam el catolicismo es particularmente floreciente. Los católicos son cerca de 6 millones, el 7 por ciento de la población, la práctica religiosa es alta, las vocaciones numerosas. Como en todos los regímenes comunistas la libertad religiosa es fuertemente reprimida, pero desde hace algunos años se nota visos de deshielo. El 18 de junio del 2004 el gobierno emitió una ordenanza sobre las creencias y sobre las religiones que gira en torno a dos principios según los cuales los creyentes – y por tanto los católicos – son parte integrante de la nación y el estado se compromete a responder a sus legítimas exigencias. La aplicación de estos principios está de todos modos lejos de satisfacer las expectativas de la Iglesia católica. Por ejemplo, la Santa Sede no es libre de nombrar a los nuevos obispos. La actual práctica es que Roma presenta cada vez tres candidatos, entre los cuales las autoridades vietnamitas excluyen a quienes no son de su agrado. El nombramiento de los obispos será ciertamente uno de los puntos que la delegación vaticana va a querer discutir en su próxima visita. Otro será el establecimiento de las relaciones diplomáticas. Otro más será el respeto de las minorías étnicas, en particular de los “montagnard”, en buen número cristianos. Pero además han ocurrido en estos últimos meses nuevos hechos. Por primera vez en Vietnam, obispos, sacerdotes, religiosas y fieles han salido a las calles por miles, a reivindicar más libertad. Lo han hecho de forma pacífica. Rezando, encendiendo velas, plantando cruces, llevando imágenes de la Virgen. Han salido a las calles en la capital Hanoi, en Hô Chi Minh Ville, la ex Saigón, y en otras ciudades. No una o pocas veces, sino durante días y semanas seguidas. El motivo en todas estas ocasiones ha sido el pedido de devolución de terrenos e inmuebles confiscados por el régimen a la Iglesia. Las confiscaciones se remontan en el norte del país a los años cincuenta, cuando los comunistas tomaron el poder, y en el sur a los años posteriores a 1975. La primera y más importante reivindicación se refiere al inmueble que un tiempo alojaba a la delegación pontificia en Hanoi, adyacente al arzobispado y a la catedral de San José. Edificio confiscado el 1959 y hoy adaptado a restaurante. El pasado 15 de diciembre el arzobispo de Hanoi, Joseph Ngô Quan Kiêt, ha pedido la restitución del edificio y ha invitado a los fieles a rezar para que se haga justicia. Los fieles le han tomado la palabra. Desde el 18 de diciembre, cada noche se reúnen frente a la reja de la ex nunciatura, rezando y llevando flores y velas. La noche de Navidad fueron 5 mil. El 30 de diciembre llegó entre ellos el jefe del gobierno, Nguyên Tân Dung. Atravesando la muchedumbre entró al arzobispado donde se reunió con monseñor Ngo Quan Kiet durante quince minutos. A la salida fue aplaudido. Pero la protesta no se apagó. Más aún, se extendió a otras zonas y ciudades. El 6 de enero, fiesta cristiana de la Epifanía, los fieles de la parroquia de Thai Ha, en Hanoi, comenzaron a manifestar para pedir la restitución de terrenos y edificios confiscados por el régimen y ahora ocupados por varias estructuras de gobierno y por una fabrica. Junto a la confiscación, en los años cincuenta, el régimen comunista arrestó e hizo morir en prisión a los sacerdotes redentoristas que tenían el cuidado de la parroquia. El 12 de enero, en Hô Chi Minh Ville, los fieles salieron a las calles por miles a una vigilia de solidaridad con los de Hanoi. El superior de los redentoristas, el padre Joseph Cao Dinh Tri, en un mensaje, apeló a la directiva 379/TTG que impone a las autoridades restituir a los propietarios los bienes y terrenos confiscados en el tiempo, si estos ya no son necesarios al gobierno para fines prioritarios. Recordó además la ordenanza PL-UBTVQH11 del 2004, que dice: “La propiedad legal de los sitios de interés religioso está protegida por la ley: toda violación está prohibida”. En los mismos días, también los fieles de la ciudad de Ha Dong, unos cuarenta kilómetros al sur de Hanoi, comenzaron manifestaciones pacíficamente para que les restituyan un edificio expropiado a una parroquia. El 24 de enero una delegación del gobierno volvió a reunirse con el arzobispo de Hanoi. En el mismo momento, grupos de fieles penetraban en el jardín de la ex nunciatura plantando en él una cruz, antes de ser rechazados por la policía. El jefe de la delegación del gobierno era la vicepresidente del Comité popular de la capital, Ngô Thi Thanh Hang. El motivo oficial de la reunión era el saludo por el próximo año nuevo lunar, el Tet. Al final, en un comunicado oficial, las autoridades reconocieron “la contribución ofrecida por el arzobispo Joseph Ngô y de la comunidad católica por la causa común de una sociedad de paz, igualdad, progreso y desarrollo”. Pero diez días antes la señora Ngô Thi Thanh Hang había acusado al arzobispo de “usar la libertad de religión para provocar protestas contra el gobierno” y de “dañar las relaciones entre Vietnam y el Vaticano”. En Roma, naturalmente, las autoridades vaticanas estaban al corriente de estas fricciones. Y estaban preocupadas. El 30 de enero el cardenal secretario de Estado, Tarcisio Bertone, ha manifestado así sus preocupaciones, en una carta al arzobispo de Hanoi, Joseph Ngô Quan Kiêt: “Como Usted puede imaginar, la secretaría de Estado sigue con gran atención y solicitud los acontecimientos de estos últimos días en Hanoi. […] Estoy muy admirado frente a los sentimientos de ferviente devoción y profunda adhesión a la Iglesia y a la Santa Sede mostrados por miles de fieles que, día tras día, se reúnen pacíficamente a rezar frente a este edificio [de la ex nunciatura], convertido en símbolo, para pedir a los responsables civiles que se hagan cargo de las necesidades de la comunidad católica. Por otro lado el hecho de que estas manifestaciones continúen no puede no suscitar algo de preocupación, porque como frecuentemente ocurre en casos similares, existe el peligro concreto de que la situación se escape de las manos y pueda degenerar en demostraciones de violencia verbal o incluso física. Por eso, a nombre del Santo Padre, que está constantemente informado de cómo evoluciona la situación, le pido que intervenga para que se eviten gestos que puedan perturbar el orden público y para que se regrese a la normalidad. Así será posible, en un clima más sereno, retomar el diálogo con las autoridades, para encontrar una solución apropiada a este delicado problema. Puedo asegurarle que la Santa Sede, por su parte, como siempre lo ha hecho, no dejará de hacerse intérprete con vuestro gobierno de las legítimas aspiraciones de los católicos vietnamitas”. Dos días después – y después de otra reunión con las autoridades – el arzobispo de Hanoi escribió a los fieles agradeciendo a Benedicto XVI y al secretario de estado. En estos 40 días de manifestaciones – se lee en la carta – “hemos vivido un nuevo Pentecostés: hemos estado unidos y devotos en la oración, no obstante los desafíos y las dificultades”. Pero ahora, prosigue el arzobispo, “nuestras oraciones han sido escuchadas. El restaurante [en el lugar de la ex nunciatura] ha sido cerrado, [...] y la gran cruz [llevada por los fieles al lugar de la protesta] ha sido traída de vuelta en procesión en la catedral de San José”. En efecto, fuentes gubernamentales anunciaron la próxima restitución de la ex nunciatura a la arquidiócesis de Hanoi. Casi un mes después, el 27 de febrero, en una reunión del Comité de unión de los católicos que hace parte del Frente patriótico, el encargado del Frente para los asuntos religiosos, Trân Dinh Phung, ha reafirmado que “el gobierno no podrá ignorar” la solicitud “legítima” de la restitución de la ex nunciatura y ha elogiado al Vaticano por haber puesto fin a las manifestaciones que “corrían el riesgo de degenerar”. El 15 de abril las autoridades anunciaron también la restitución de otro terreno expropiado, en torno a la basílica de Le Vang, el principal santuario mariano del Vietnam. El anuncio se dio después de una reunión entre el vicepresidente del Comité del pueblo de Quang Tri, Nguyên Duc Chinh, y el arzobispo de Huê, Stephen Nguyên Nhu The. Pero hasta hoy, a estos anuncios no han seguido los hechos. Más aún, la Iglesia budista oficial ha salido al frente para reivindicar la misma propiedad de la ex nunciatura de Hanoi, sosteniendo que allí estuvo una antigua pagoda, destruida hasta sus cimientos en el 1883 por los “colonialistas franceses”. En todo caso el gobierno mantiene el control de los terrenos y los edificios diputados. Y los católicos han vuelto a hacer manifestaciones aquí y allá. Desde el 17 de marzo, en Hô Chi Minh Ville, cientos de religiosas y de fieles se reúnen cada día a rezar frente a un edificio quitado a las religiosas de la orden de la caridad “Vinh Son”, transformado en el pasado en un burdel y ahora en proceso de ser demolido para dar lugar a un hotel. El 20 de mayo la protesta se extendió a otra ciudad, Vinh Long, en el sur del país. En un ex orfanato perteneciente a las hermanas de San Pablo de Chartres debería construirse un hotel de cuatro estrellas. El orfanato fue expropiado en el 1977 y ahora el arzobispo, las religiosas y los fieles de la ciudad lo quieren de vuelta. “No podemos callar más” ha dicho el obispo de Vinh Long, Thomas Nguyên Văn Tân. “El silencio, en este momento, significaría complicidad y aceptación de la injusticia”.

La expoliación del campo, objetivo stalinista

Antonio I. Margariti

El imperio del mal que construyó Stalin se basó en la apropiación de la renta agraria. ¿Algún punto de contacto con el proyecto kirchnerista?

LiberPress- Economía para Todos- Junio de 2008- Cuando en 1924, Iósif Vissariónovich Dzhugashvili –el sanguinario déspota soviético más conocido como Stalin– fue designado secretario general del partido, se propuso un objetivo delirante: acumular poder y someter al pueblo ruso por medio del terror. Desde el principio comprendió que el gran obstáculo para su proyecto de megalomanía iban a ser los campesinos de “las tierras negras de Ucrania”, una de las más feraces planicies del mundo junto con “la pampa argentina”. Viajeros de la época testimoniaban: “He atravesado Ucrania y descubierto una maravilla: es un inmenso jardín agrícola en pleno rendimiento y de una belleza natural inenarrable, las parcelas de tierra están admirablemente irrigadas y cultivadas con cosechas que la paleta del mejor pintor no podría repetir” (1). Las razones del odio de Stalin fueron explicables. Los kulaks o pequeños campesinos propietarios de la tierra eran personas independientes. Quien tiene una propiedad y puede explotarla para conseguir una renta se aferra a la tierra porque obtiene independencia económica y sólo con ella adquiere libertad política para no someterse a los caprichos del déspota de turno. En consecuencia, decidió aplastarlos y “liquidarlos como clase social” mediante la expoliación de la producción rural y la obligación legal de seguir sembrando para asegurar la alimentación, a bajo costo, de los trabajadores de la industria pesada y los soldados del ejército rojo. Con la picardía propia de un “agitprop” (activista político que nunca se había ganado la vida trabajando), Stalin no quiso expropiar la propiedad sino quedarse con la renta agraria, de manera que podía convertirlos en siervos de la gleba. Pero, los campesinos rusos que explotaban la tierra de sus ancestros se resistieron a verse denigrados y despojados del fruto de su trabajo. Se opusieron tenazmente a entregarles el ganado y el cereal de sus campos. Organizaron la resistencia, escondieron las cosechas en silos subterráneos protegidos con telas embreadas con alquitrán y bloquearon los caminos para evitar el saqueo de sus productos. Ello enfureció al déspota Stalin quien decidió recurrir a la fuerza bruta y desencadenó una violenta campaña propagandística contra el campo acusándolos de egoístas, ricos oligarcas, subversivos y enemigos del pueblo soviético. No pudo enviar al ejército rojo para reprimirlos porque estaban dispersos en una multitud de pequeños lugares y el ejército se agotaría en una infinita serie de minúsculas batallas. Entonces organizó fuerzas de choque compuestas por milicias dirigidas por comisarios políticos. Pero además dispuso matarlos de hambre. Comenzó por acusarlos de violar una ley absurda que establecía como delitos graves: a) suministrar datos falsos en las declaraciones juradas, b) vender clandestinamente los cereales y oleaginosas, c) consumir en forma particular el propio ganado, d) resistir la entrega de la producción al Estado y e) negarse a sembrar o cosechar los productos exigidos por el gobierno. Las medidas fueron en aumento. Requisó toda la producción agrícola y el ganado alegando que no aseguraban el abastecimiento de las poblaciones urbanas. En un documentado libro (2) pueden verse centenares de fotografías escalofriantes (de 1932 a 1933) donde casi diez millones de personas fueron deportadas a campos de concentración en Siberia, en los que perecieron una tercera parte. Enfrentados a la propaganda soviética y a la irracional batalla, muchos kulaks se rebelaron incluso matando a las autoridades políticas locales. Pero el éxito de los agricultores fue breve. El ejército rojo comandado por comisarios políticos fue enviado a ahogar la rebelión agraria. La policía secreta GPU inició una campaña de terror para abatir el ánimo de los rebeldes. Cuando los propios dirigentes locales del partido comunista pidieron a Stalin un poco de clemencia, éste les respondió ordenando exterminar a esos dirigentes con la pena de fusilamiento y convirtió a Ucrania en un inmenso campo de concentración. La policía secreta Checa -luego GPU- más las brigadas de choque enviadas desde Moscú aterrorizaron a los campesinos haciendo inspecciones aleatorias en los campos y requisando todo cereal o ganado que encontrasen, considerados ahora propiedad sagrada del Estado soviético. Los milicianos que atacaban a los campesinos constituían el “lumpen proletariat” y eran reclutados entre los miserables de las ciudades y los komsomoles soviéticos. Una famosa ley promulgada el 7 de agosto de 1932 establecía la condena de 10 años en campos de concentración a menores de edad o la pena de muerte para los adultos, por cualquier ocultamiento, robo o disposición de la producción socialista. Se la conoció como la “ley de la espiga” porque las personas eran condenadas a muerte por haber consumido espigas de trigo o de cebada de sus propios campos. Cualquier productor rural que carneara un cerdo de su propiedad para alimentar a su familia era ajusticiado inmediatamente. El efecto no podía ser otro que un abandono masivo de las explotaciones rurales y una hambruna extendida por todo el país entre 1932 y 1933. Millones de personas murieron porque no había comida. Las fotografías de la época muestran a miles de niños con aspecto esquelético y el abdomen hinchado, sin fuerzas para caminar. Las madres rusas (3) abandonaban a sus hijos en los vagones de trenes que iban hacia Moscú, Kiev, Stalingrado y Leningrado con la esperanza de que alguien pudiera cuidarlos y darles comida. Aquellos adultos que tenían el vientre hinchado por el hambre eran transportados en trenes de mercancías hacia el campo y abandonados a cincuenta kilómetros de las ciudades de manera que se murieran sin que se los viera. A la llegada en los lugares de descarga, los milicianos excavaban grandes fosas y tiraban los muertos de los vagones. Los ucranianos tuvieron que comer raíces, perros, gatos, ratas, pájaros y albóndigas de papel de diario hechas digeribles con levadura de cerveza. Incluso se dieron casos de canibalismo que provocaron la sanción de una ley inédita que prohibía a los adultos comerse a los niños o a mayores vivos. Diariamente perecían 25 mil personas. Los países civilizados de occidente, horrorizados, pretendieron enviar una ayuda humanitaria, pero el sanguinario déspota de Stalin confiscó las cargas de alimentos y las destinó a la clase dirigente. En dos años las unidades productivas del campo se redujeron a la mitad y tanto la agricultura como la lechería, ganadería y producciones regionales se hundieron en un profundo marasmo. La expropiación de las mejores tierras de Ucrania y Rusia produjo inmensas pérdidas, pero la locura de Salín hizo proseguir el exterminio sin la menor piedad y terminó liquidando la clase de campesinos propietarios, instaurando los koljoses o sea colectivizando la tierra a cargo de secuaces designados por el gobierno. La industria -que nunca había sido solidaria con el campo- comenzó a desarrollarse sobre su cadáver y destinó su producción a fabricar armamentos, aviones y blindados para las fuerzas armadas. En los archivos presidenciales de Stalin, recientemente abiertos al público, existe el testimonio del comisario político Mijaíl Shólojov (clasificado con el nº 45-1/827-7-22) donde informa al déspota: “Camarada Stalin. En el mes de diciembre aceleramos la campaña y dispusimos: 1º requisar los cereales que tenían en los graneros, incluido el anticipo entregado para simiente de la próxima cosecha 2º como los campesinos enterraban el trigo y el girasol en silos subterráneos dispusimos aplicarles dos tipos de penas: el método del frío y el del calor. 3º El método del frío consiste en desnudar al productor en pleno invierno y ponerlo al fresco en hangares. A menudo lo hemos hecho con grupos de centenares de kulaks. 4º El método del calor consiste en rociarles los pies y las faldas con keroseno y prenderles fuego, después se apaga y se vuelve a empezar. 5º Una variante la hicimos en el koljoz de Napolovski, un tal Plotkin “plenipotenciario del comité local” obligó a los colonos interrogados a tenderse sobre una placa calentada al rojo vivo, después los descalentábamos encerrándolos desnudos en el hangar. 6º En el koljoz Lebyazhenski pusimos a los campesinos a lo largo de un muro y simulamos una ejecución. Así y todo el resultado no fue muy bueno”. La respuesta de Stalìn, fechada el 6 de mayo de 1933 de puño y letra, no es menos estremecedora:”Querido Camarada Shólojov. Esta es una cuestión verdaderamente política y por eso hay que saber ver el otro lado de la realidad. Y ese otro aspecto es que los respetados trabajadores rurales de su distrito están en huelga y llevan a cabo un sabotaje porque están dispuestos a desabastecer y dejar sin pan a los obreros y al Ejército Rojo. El hecho de que este sabotaje sea silencioso, y en apariencia pacífico, no cambia en absoluto el fondo del asunto y es que los respetados trabajadores están llevando a cabo una guerra de zapa contra el poder soviético y eso, querido camarada Shólojov, ésta es una guerra a muerte. Que siga usted bien. Le estrecha la mano. Suyo Iósif Stalin”. (Clasificado con el nº 3-61/549-194) Esta pesadilla de terror sucedió hace 70 años, por obra y gracia de un sanguinario déspota que se autoproclamaba “progresista y proletario”. Finalmente, ese imperio del mal se derrumbó solo, sin que nadie lo atacara. La locura humana no tiene límites cuando quiere acumular poder y pretende poner de rodillas a todo el mundo. Sólo la muerte pone un piadoso final a tanta desolación. ©
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Antonio I. Margariti es economista y autor del libro “Impuestos y pobreza. Un cambio copernicano en el sistema impositivo para que todos podamos vivir dignamente”, editado por la Fundación Libertad de Rosario.
(1) F. Kupferman. “Au pays des Sovietes, Le voyage français en Union Soviétique”, Gallimard, París, 1939.(2) Stéphane Courtuois y otros, traducido al español, “El libro negro del comunismo, crímenes, terror y represión” , Édit. Robert Laffont, París, 1997, Espasa-Calpe, Madrid, 1998. (3) A. Graziosi. “Lettres de Kharkov, La famine en Ukraine à travers les rapports des diplomates italiens 1932-1934, Cahiers du Monde junio 1989.

En torno a la Posición Común de los 27 hacia Cuba, una vez más

Elías Amor
LiberPress, ULC - España- Junio de 2008- Si los países miembros de la Unión Europea no consiguen ponerse de acuerdo en relación a la posición a mantener en relación a la dictadura comunista cubana, mal asunto. No quisiera tener que asumir que el resultado del referéndum en Irlanda es la razón que explica por qué no se ha producido un acuerdo en firme para mantener la presión sobre el régimen castrista.
No se puede comprender que el espacio más extenso y desarrollado de libertades, democracia y pluralismo del mundo mantenga dudas respecto a qué hacer y cómo actuar con una vulgar dictadura que reprime a los presos políticos, que impide el ejercicio democrático plural, y que no entiende de derechos humanos cuando se trata al “enemigo”, al que piensa de otro modo, como el mismo Fidel Castro escribe en las páginas testamentarias de Granma.
Europa, la Unión Europea consiste precisamente en lo contrario de lo que representa el castrismo como régimen político e institucional. No se requieren grandes conocimientos de ciencia política, economía, ni tampoco mucho sentido común para comprender que las diferencias que existen entre el modelo europeo social y democrático, y el régimen estalinista de Cuba son abismales. Basta con observar la represión sistemática a los grupos de defensa de derechos humanos, la agresión de los batallones de respuesta rápida, el control represivo de los medios de difusión, la continua propaganda política, la crónica diaria de vejaciones, insultos y humillaciones que las páginas de Internet de la prensa democrática cubana nos hacen llegar para comprender que nada es igual.
Además, los cambios introducidos en los últimos meses por Raúl Castro no son de fiar y conducen a un desastre. Ni apertura democrática, ni flexibilidad económica. Se trata de torpes medidas de respuesta, elaboradas por economistas que desconocen el funcionamiento de las reglas del mercado, a demandas sociales que están creando una notable inseguridad en el equipo que gobierna al país por su falta de respuesta y adaptación a los tiempos que corren. No en vano, recientemente Carlos Alberto Montaner se refería a Cuba como “el país en el que va a resultar más fácil cambiar de sexo, que inscribirse en un partido político”. Esa “excepcionalidad histórica” que define Rafael Rojas para la Isla, no justifica, en modo alguno, un trato diferente hacia Cuba con relación a otras dictaduras similares.
Por lo tanto, la Unión Europea debe ser consciente del problema que puede suponer cambiar la Posición Común que impulsó el presidente español José María Aznar, y apostar por el diálogo con los que no reconocen la libertad democrática. Es cierto que los que ahora defienden un talante más abierto hacia el régimen de Castro son los más críticos con el embargo de Estados Unidos.
Creo que la Posición Común consiste en una buena opción intermedia para la Unión Europea, y por eso no debe cambiar. Si el régimen cubano acepta que los presos políticos recuperen la libertad, que los opositores al comunismo tengan el reconocimiento internacional que merecen, que se permita el ejercicio democrático libre y pacífico en las calles, que se abran espacios públicos para medios de prensa y comunicación de la disidencia, así como la canalización objetiva de la cooperación al desarrollo al margen de la burocracia del partido único, entonces puede tener sentido iniciar un proceso de diálogo, por mucha repugnancia que los demócratas europeos sientan hacia los representantes de una dictadura que se resiste a aceptar el sino de los tiempos.
Entonces sí que puede tener sentido que la Unión Europea asuma el papel de liderazgo que todos le reconocen en el proceso de transición a la democracia de Cuba. Pero no se puede mirar a otro lado. No es el momento. Ahora, cuando el régimen hereditario de Raúl Castro se tambalea más que nunca, y en cualquier momento puede entrar en grave crisis; ahora que los grupos internos de oposición democrática parecen haber alcanzado con tesón y esfuerzo espacios para canalizar sus demandas, ahora no es el momento de tender la mano al equipo que gobierna, sino esperar que esos gestos que nunca llegaron en vida de Fidel Castro, se produzcan y entonces reaccionar. Quién tiene que mover ficha es Raúl Castro. La Unión Europea se lo debe hacer saber de forma muy clara.
Esa es la esencia de la Posición Común europea. Los países del Este que aún tienen la huella de la herencia comunista saben muy bien lo que padecen los cubanos, y son los más firmes apoyos a mantener las presiones sobre el régimen. Son los que aciertan. Es una lástima que en Europa occidental, donde los que aún defienden el modelo del castrismo prácticamente han sido barridos de las urnas por el sentido común de los electores y la mejora sin paliativos de las condiciones de vida, subsistan las dudas con respecto a qué hacer con la Cuba de Castro.
Espero que el sentido común se imponga sobre los equilibrios diplomáticos, casi siempre muy complicados para ser entendidos con procedimientos racionales. Pero este momento es histórico, y los herederos de una Cuba democrática, que seguro que llegará algún día, van a calibrar mucho, y desde luego con acierto, la posición que finalmente adopte la Unión Europea con el régimen que impide la llegada de la democracia a la Isla.

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